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Tu trabajo en el Señor

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El Evangelio según San Juan nos dice que cuando Jesús  puso fin a su trabajo de bautizar en Judea, y decidió regresar a Galilea, creyó necesario atravesar Samaria,  llegando a la antigua población de Sicar; Juan nos dice, concretamente; Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo (Juan 4:6). La hora sexta era el mediodía, tiempo de comer, y el señor había enviado a sus discípulos a la ciudad en busca de comida,  mientras Él se sentó fatigado junto al pozo para descansar un poco. Las palabras cansado del camino  parecen indicar que se sentó como quien se derrumba,  quedando inerte, un hombre cansado después de un duro día de trabajo.


El señor estaba cansado, y con buenas razones. Un vistazo a los evangelios nos revela que Él rara vez disponía de tiempo para si mismo,  a menos que lo robara. Cuando no estaba oprimido por las multitudes, Jesús estaba ministrando  a los apóstoles, o a su circulo intimo de los tres, o al indomable Pedro. Él siempre se encontraba sobre los caminos polvorientos. En cierta ocasión dijo: Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza (Mateo 8:20). No es de extrañar, entonces, que estuviera más cansado que sus discípulos, pues cuando la fatiga mental y el cansancio físico se combinan, el hombre se agota. Por esa razón Jesús se desplomo del todo

Era tan agradable estar a solas bajo el calido sol, sin moverse. Es muy probable que el Señor tuviera sus ojos cerrados cuando oyó que alguien se acercaba y los abrió para ver que se trataba de una mujer samaritana. Habría sido muy fácil para Él volverlos a cerrar, diciéndose a sí mismo: He estado sirviendo a milesella está solaes apenas una sola persona, y yo tengo que descansar. Si no cuido de mi cuerpo, ¿quién lo hará? ¡Cualquier otro habría pensado así, menos Jesús ¡ Nuestro Señor fue tras el corazón de aquella  mujer en uno de los más grandiosos casos de abordaje espiritual jamás registrado. El corazón de Jesús era tan dado al cuidado de las almas, que saco fuerzas de donde no tenía para servir a las personas,  aun estando Él al limite de sus capacidades físicas.  Quienes siguen las disciplinas del corazón de Cristo tendrán el mismo interés por las personas, aun cuando estén físicamente agotados.

La realidad es que todo el que ha hecho algo para Dios ha tenido un corazón infatigable, sin excepción alguna. Se dice que Lutero trabajaba tan duro y caía exhausto en la cama a tal punto que no tuvo tiempo para cambiar las sábanas ¡durante todo un año! Los corazones grandes, los corazones ensanchados que Dios usa, son corazones incansables que, aunque fatigados, están dispuestos a llegar al punto del agotamiento, de ser necesario. Usted puede suponer que tiene un corazón dispuesto a servir, pero si no está afanado por anunciar el evangelio en el lugar donde Dios lo ha puesto, o no se halla confrontando  problemas a causa de su compromiso, usted se está engañando  a si mismo. El corazón dispuesto a servir está disciplinado para el trabajo; sacrifica, por lo general, sus comodidades; se hace vulnerable; hace compromisos que le cuestan;  se fatiga por causa de Cristo; paga el precio; se enfrenta a mares embravecidos, Pero sus velas se yerguen con el viento del Espíritu de Dios

Recuerda mantente firme y constante progresando siempre en la obra del Señor, consciente de que tu trabajo en el Señor no es en vano (1 Cor 15:58)

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